Posiciones Sexuales

 
Esta postura requiere habilidades acrobáticas, presta atención: La mujer se sienta al borde de una mesa. Él se pone delante de ella con las piernas ligeramente dobladas. Entonces ella se apoya sobre sus hombros, pone primero la pierna derecha y luego la izquierda hacia arriba y las presiona con cuidado contra los hombros de él. Él le da impulso cogiéndola por el culo. ¡Ya pueden empezar culiar! Él se sienta con las piernas cruzadas y se apoya con las dos manos atrás. Ella se sienta de cara a él en su regazo, abrazándole los costados con los muslos. Durante el acto ella decidirá la velocidad y la profundidad de la verga. Él se puede apoyar contra una pared y dejar las manos libres para las caricias en las nalgas. Parece más complicado de lo que realmente es. Primero, el hombre y la mujer se sientan de lado en la cama, de forma que puedan mirarse. Entonces ella rodea con sus piernas el torso de su hombre. Para mantener el equilibrio, se apoya con ambas manos. Por último, él abraza con sus piernas su cintura para asegurar la clavada, sujeta sus muslos y se mueve suavemente hacia arriba y hacia abajo. A primera vista, esta postura recuerda a la clásica del misionero, ya que la mujer está tumbada sobre su espalda y el hombre se coloca encima. Sin embargo, el truco en esta posición es que el hombre va a cuatro patas. Luego la mujer levanta la pelvis en dirección a la verga, de forma que le pueda penetrar. El hombre permanece en esta posición mientras ella mueve la cuca arriba y abajo.
 
El hombre se acuesta en la cama con las piernas ligeramente abiertas. La mujer se sienta encima de él y le da la espalda, asi le mostrara todo el culo. Entonces estira las piernas hacia atrás en dirección a sus hombros. El tronco se va para adelante entre las piernas del hombre, donde se puede apoyar tranquilamente. Para más impulso, se puede coger a los pies de él. Luego ella empieza a moverse. Ella está acostada boca arriba, con las piernas estiradas y los brazos sobre la cabeza. Él se coloca encima. Mientras el hombre se mueve de atrás a adelante, ella tensa todos los músculos para que sienta durito, cierra las piernas con los muslos muy juntos y lleva los brazos al cabezal de la cama. Así se intensifica el efecto de la penetración y se consigue una estimulación natural del gallito. Ella se sube en un mueble alto (mesa, lavadora…), se sienta en el borde y se apoya con los brazos atrás. Él se coloca frente a ella, que aprisiona la cadera del hombre entre sus piernas. Se miran profundamente a los ojos y él empieza los movimientos hacia adelante y hacia tras mientras ella dirige la dirección, entre más rápido mejor. El hombre está tumbado boca arriba y flexiona las rodillas hacia su pecho. Ella se sienta de espaldas y se recuesta en los pies de él. Cuanto más peso apoye en sus piernas, más fácil será para su compañero. Original e intensa, gracias a la profunda penetración, “el mono” garantiza momentos muy sensuales. Pero, sobre todo la mujer, necesita fuerza muscular y sentido del equilibrio para esta postura, ella sentirá la verga toda adentro. Si la pareja se coge mutuamente de las muñecas, resulta más ricol.
 
La clave para esta postura es una posición correcta. Ella está tumbada sobre la espalda en un sitio algo elevado. Su trasero está aproximadamente 30 centímetros por debajo del de él. Ella levanta las piernas y las apoya en los hombros del hombre. Levanta la pelvis de forma que la espalda forme una línea recta. Él coloca las manos en su culo para meterselo así en el ángulo adecuado. Él está de pie con los pies firmemente anclados en el suelo. Ella se pone frente a él y se deja levantar. Le rodea con las piernas y se apoya con los pies en la cama o el sofá. Ahora él puede jugar con la posición de ella, aupándola o bajándola. El movimiento debería ser de arriba abajo, rápido y a la vez profundo, portarse rudo será mas excitante. El hombre se tumba sobre la espalda, sus piernas están dobladas. Él sujeta a la mujer, que está sentada sobre él, por la cintura. En esta posición, el hombre decide la velocidad del movimiento. La mujer puede acariciar la base de la verga, una zona extremadamente erógena. La mujer, tumbada, coloca una pierna en el hombro de su pareja. El hombre está de rodillas frente a ella y le mete su verga mientras sostiene con una mano la pierna y con la otra la parte superior del muslo de la mujer. Con sus manos libres, ella podrá estimularse los pechos o acariciar el pene de su pareja.
 
El hombre y la mujer se colocan en la postura de la cuchara. El hombre penetra con cuidado desde atrás. En esta postura él puede acariciar y besar las tetas de ella. Está especialmente recomendada para mujeres embarazadas. Esta posición sólo es adecuada para hombres ágiles y flexibles, de lo contrario será muy complicada. Él hace el puente, ella se sienta cuidadosamente encima de él y mueve el culo suavemente de adelante a atrás. El tamaño corporal y el peso de la pareja deben encajar para evitar fracturas y calambres. El hombre se tumba de espaldas con las piernas juntas. La mujer se sienta sobre él, dobla el torso hacia atrás y se apoya en las manos. Durante el acto, ya que la mujer es la que se encarga del ritmo, él podrá acariciar la cuca de su mujer y estimular su clítoris. El hombre y la mujer están tumbados de lado en la cama, él se aferra firmemente a la mujer desde atrás. Ella le aprieta con las piernas. El hombre estimula el gallito de la mujer. Ella se puede estimular también antes de la introducción de la verga.
 
El hombre se encuentra tumbado sobre la espalda. Ella se tumba, también de espaldas, sobre él apoyándose en los codos, con las piernas dobladas y sus pies sobre las rodillas de él. El hombre la penetra con movimientos suaves y sujetándola por la cintura. Esta posición puede ser una fase intermedia que continúa al darse la mujer la vuelta, los movimientos deben ser suaves para que los disfruten. Esta postura le da un significado totalmente nuevo a la expresión “Dirty Dancing”. La mujer está tumbada con la espalda en el suelo (o cualquier otra superficie lisa) y con las piernas dobladas para atrás, de forma que las pantorrillas tocan la cara interna de los muslos. Los brazos estarán estirados por encima de la cabeza. El hombre se tumba sobre su pareja con las piernas estiradas y la penetra. Con sus manos puede coger o los hombros, o la cintura de la mujer. Cuando se haya encontrado una posición cómoda para ambos, el hombre podrá estimular a su pareja con movimientos amplios, circulares o con profundas embestidas, dependiendo de las preferencias, ella sentirá la verga en lo más profundo. Él confortablemente tumbado sobre la cama, las piernas colgando fuera de ella, con los pies en el suelo. Ella sentada encima, los muslos separados lo suficiente para poder acariciar su clítoris y la base del sexo del hombre. Es ella la que marca el ritmo durante la penetración y para lograr una estimulación mayor puede apoyarse en las rodillas. Esta postura ofrece al hombre un ángulo de visión excepcional sobre la penetración y sobre las nalgas y los genitales de la mujer, podrá ver bien el culo de su amada. Sus manos están libres, por lo que puede estimular las nalgas y la zona anal de su pareja. La mujer se acuesta boca arriba, encoge las rodillas hacia el pecho y estira los pies para arriba. El hombre de rodillas la penetra, apoyándose, con una mano, en la cara interna del muslo de la mujer y, con la otra, de lado en el suelo. En esta postura la mujer puede, al mismo tiempo, acariciar las bolas del hombre.
 
La mujer está tumbada en la cama, apoyándose sobre la cabeza y hombros. El hombre se coloca entre sus rodillas y rodea sus caderas con las manos mientras la penetra con suaves movimientos. Esta posición más bien deportiva, conduce a un orgasmo rápido, pero no se puede mantener mucho tiempo. Puede, por tanto, ser una postura introductoria para a continuación pasar a otra más confortable en la que el hombre, apoyándose en sus pantorrillas, acerca hacia sí la pelvis de su pareja acariciándole el gallito. El hombre está sentado en el borde de la cama con los pies en el suelo. La mujer se acuclilla delante de él de forma que la verga pueda introducirse. Ella se mueve hacia arriba y hacia abajo, apoyando las manos sobre los muslos. El hombre puede acompañar el movimiento levantado con las manos el trasero, también puede acariciar el pecho y el clítoris de su pareja. La mujer se encuentra tumbada, con las piernas ligeramente abiertas y las rodillas dobladas. El hombre se desliza entre sus muslos, elevándola suavemente por la pelvis para penetrarla. Al mismo tiempo alza el vientre de la mujer hasta su boca, para besarla dulcemente. Una postura maravillosamente romántica o salvaje como tu quieras. La mujer está tumbada boca abajo en la cama, sus caderas a la altura del borde. Ella se apoya en los codos. El hombre se coloca entre sus piernas y eleva las caderas de ella para metérselo todo.
 
El hombre está acostado de lado. La mujer se sitúa junto a él con la cabeza hacia abajo y entrelaza las piernas a la pelvis del hombre mientras se abraza a su pierna. En esta posición, frota los senos contra los muslos de él. El hombre puede durante la penetración acariciar el culo de su pareja e introducir los dedos en su culito. La mujer se tumba con las piernas abiertas sobre la espalda. Su pelvis está apoyada sobre un cojín para que la verga se pueda introducir mejor. El hombre se tumba entre las piernas de su pareja. Se sostiene con las manos y se mueve de atrás a adelante. Esta postura es excitante y estimulante al mismo tiempo, los amantes pueden mirarse a los ojos y besarse. La mujer y el hombre se arrodillan uno frente al otro. El hombre coloca sus muslos entre los de ella y penetra a su pareja. En esta postura íntima son posibles numerosas caricias o unas buenas nalgadas. La mujer está tumbada boca arriba con una pierna estirada, la otra doblada. El hombre se siente a horcajadas sobre los muslos abiertos de su pareja y coloca su rodilla bajo el muslo de la pierna doblada. Apoya las manos detrás de su espalda. La mujer puede poner una mano sobre la cadera de su pareja y marcar el ritmo de las embestidas y sentir las bolas golpear su culo.
 
El hombre se apoya en sus manos. La mujer se recuesta cómodamente en una almohada, mientras sus piernas descansan sobre los hombros del hombre. Ella se mueve adelante y atrás. En esta posición la verga penetra de forma especialmente profunda y, por lo tanto, proporciona un gran placer a ambos. La mujer se tumba sobre la espalda y dobla las piernas cruzadas, mientras el hombre se tumba entre sus piernas y la penetra desde arriba. Para que la mujer no tenga que soportar el peso de su pareja, se recomienda que él se apoye en los brazos. Esta diversión puede ser aún más divertida si se pone un cojín bajo el culo para modificar el ángulo de penetración. Otra ventaja de esta postura es que ella tiene las manos libres para estimular sus zonas erógenas o las de su pareja. La mujer y el hombre se ponen de pie uno frente al otro a dos palmos de distancia aproximadamente. La mujer gira su pie izquierdo ligeramente hacia el lado, mientras el derecho apunta hacia adelante. El hombre toma una postura estable con las piernas un poco abiertas y flexionadas. Ella se abraza a la nuca del hombre, mientras él pone los brazos alrededor de la cintura de su pareja. Ahora se pone un poco difícil: La mujer sube su pierna derecha hasta colocar el pie en el hombro izquierdo del hombre, la rodilla derecha de ella debe permanecer ligeramente flexionada. Mientras el hombre la penetra lentamente, la mujer le facilita el camino deslizando la pantorrilla sobre su hombro izquierdo lo máximo posible. La mujer está en una cama o una silla, el hombre se coloca de pie tras ella, de forma que su pecho toque la espalda de ella. La mujer dobla las rodillas y se apoya en el cuerpo del hombre, mientras éste la penetra por detrás.
 
¡Muy tierna! Primero se construye una montaña de cojines en el suelo. La mujer se deja caer en este montón con el tronco hacia adelante. Ella se abraza a las almohadas, mientras él la abraza por detrás. Entonces ella abre las piernas ligeramente, de forma que él se pueda arrodillar entre ellas y penetrar a su pareja suavemente. La mujer se tumba sobre su espalda y levanta las piernas, el hombre se arrodilla y la penetra desde abajo. En esta posición, el punto G se estimula con mucha fuerza. El hombre debe presionar firmemente las rodillas de su pareja para aumentar su potencia viril. Con esta caliente postura de 360 grados, te sentirás una máquina sexual. El hombre está tumbado sobre la mujer, la penetra y luego se mueve, con ayuda de los brazos y piernas en círculo sin romper la unión. Si se practica con frecuencia, se consigue cogerle el tranquillo. Ella se acuesta sobre su espalda y estira las piernas en dirección a la cabeza hacia atrás (como en una voltereta hacia atrás). Él se arrodilla ante ella, abre las piernas ligeramente y las coloca a ambos lados de la cabeza de él, sobre sus hombros. Él agarra sus caderas con fuerza y se inclina sobre su cuerpo. Ella se apoya bien en él y disfruta de los movimientos de balanceo. Los amantes tienen contacto visual y pueden utilizar ambas manos para acariciarse mutuamente.
 
De espaldas a la pareja, la mujer empuja la rodilla contra una silla o taburete y se apoya con las manos apoyando sus antebrazos. El hombre aprieta contra ella por la espalda y mueve su mano entre las piernas ligeramente separadas a acariciar su clítoris. Sólo entonces entra en ella. En esta posición, las paredes internas de la vagina y el punto G se estimula bastante. El hombre está tumbado sobre su espalda. La mujer se sienta lentamente a horcajadas sobre él. Una vez dentro, el hombre levanta su torso de manera que están sentados frente a frente. La mujer le rodea con las piernas y él hace lo mismo. A continuación, ambos colocan los codos bajo las rodillas del otro y las elevan a la altura del pecho. Comenzad a meceos hacia delante y hacia atrás. El hombre se arrodilla al borde de la cama y se acerca hacia la mujer que se encuentra tumbada boca arriba. Él eleva ligeramente las piernas de ella, manteniéndola por los tobillos y realizando un movimiento de vaivén. La penetración es muy profunda, resultando relajante para la mujer y excitante para el hombre ya que es el que domina la situación. En función de la altura del hombre, puede que sea necesario colocar un almohadón bajo las nalgas de la mujer. El hombre coge a la mujer en brazos sujetándola por las nalgas. Ella rodea al hombre con sus piernas a la altura de la cadera, y para ayudar a sujetar su peso coloca los pies contra la pared. Esta postura requiere un poco de fuerza por parte del hombre, pero el resultado merece la pena. Además, está la emoción que produce hacerlo en un lugar diferente.
 
La mujer se encuentra tumbada, sobre la espalda, con una pierna estirada y la otra doblada. El hombre se monta a horcajadas sobre ella, pasando una pierna por debajo de su pierna doblada y echando uno de los brazos hacia atrás, para apoyarse. La postura de la estrella puede resultar un poco cansada, aunque es muy estimulante, ya que la mujer puede acariciar el cuerpo del hombre o su propio cuerpo durante el acto. La mujer se coloca a cuatro patas con sus brazos frente a su cabeza. El hombre se arrodilla tras ella y la agarra de las caderas. Esta postura también se conoce como “el perrito”, y es una de las grandes favoritas dentro del Kamasutra. Un consejo: evita realizar esta postura sobre una alfombra, si no puede que acabes con las rodillas doloridas. El hombre se sienta con las piernas estiradas sobre la cama. La mujer se sienta de rodillas sobre él. Después de encontrar una posición cómoda, ella arquea la espalda hacia atrás, de forma que la cabeza esté más o menos entre las piernas del hombre. Con sus manos se agarra a los pies y los tobillos de él, lo que le da algo de apoyo. Ahora el hombre se inclina hacia adelante y… ¡empieza la diversión! El hombre tumbado sobre su espalda, la mujer, sentada a horcajadas sobre él, dándole la espalda y con las rodillas apoyadas en el suelo, efectúa movimientos de vaivén. Ella al mismo tiempo puede acariciar el sexo de su pareja o su clítoris
 
La mujer se tumba boca arriba con las piernas ligeramente entreabiertas, preferentemente con un almohadón bajo sus nalgas, para facilitar la penetración. Él se tumba sobre ella, apoyado sobre sus brazos y coloca las manos a ambos lados de la cabeza de ella. La mujer coloca sus manos en las caderas del hombre y le ayuda a hacer movimientos en forma de 8. Un 8 horizontal es el símbolo de infinito, por lo que esta postura puede ser una manera divertida de hacerse una promesa mutua. El hombre se sienta cómodamente en una silla, la mujer se sienta sobre él mirándole. Mientras se mueve hacia adelante y hacia atrás, él le acaricia los pechos. Esta postura es muy estimulante. Ella está a cuatro patas apoyándose en los antebrazos. Él, de rodillas, la penetra por detrás. La profunda penetración favorece la estimulación de las paredes vaginales y el punto G de la mujer. Además, el hombre tiene una visión muy excitante de todo el acto. La mujer se tumba boca arriba en una mesa y coloca su pelvis en el borde. A continuación estira las piernas hacia arriba. El hombre se coloca frente a ella y coge sus piernas de los tobillos. Mientras la está penetrando, él cruza y abre las piernas de ella para conseguir variar la presión que ejercen los músculos de la vagina.
 
El hombre, tumbado sobre su espalda, penetra a la mujer, que está sentada sobre su sexo con las piernas hacia un lado y los muslos separados. Ella marca el ritmo. La mujer está tumbada sobre su tripa relajadamente. Las piernas están ligeramente separadas. El hombre se sienta justo detrás de las nalgas de su pareja, con las piernas a ambos lados de la mujer y las manos apoyadas atrás. Él se mueve adelante y atrás y la mujer puede juntar sus piernas para una sensación aún más intensa.

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